La reforma

Y no puedes pintar, ni respirar polvo, no cargues con nada, estás embarazada.

Cuando decidimos que queríamos tener otro hijo no habíamos pensado en eso y para que os lo imaginéis, darnos cuenta fue algo parecido al choque del Titanic con aquel puto iceberg.

Por suerte hemos contado con mucha ayuda (además de los paletas) para sacarlo todo adelante, pero una cosa os digo, en una reforma no hay plazos. Olvidaros de eso, cuando algo esté casi acabado, saldrá otra cosa. Siempre. De verdad.

Lo más importante de todo es que tengáis claras vuestras necesidades, que calculéis los gastos y comparéis precios y que participéis activamente en la obra. Aunque terminéis más que quemados.

Porque eso sí, trabajar duro tiene su recompensa.

Y lo que queda…

Mamá, vete

Estoy jugando con papi, él es mi mejor amigo. Nunca nada me dolió tanto.

Un nuevo horario, el verano y el primer trimestre del embarazo. Tantos cambios no los soporta nadie joder. Y menos si tienes 3 años y tu súper activa mamá está tan cansada que no tiene fuerzas para jugar.

Y el vete mamá no duró un día, fueron muchos, y uno tras otro.

Primero obviamente me frustré porque por mucho que intentaba afrontarlo con respeto era algo que me dolía, tanto que quería gritar, yo quería estar fuerte y poder correr como corría papá o más rápido y sobretodo yo quería ser su mejor amiga.

Lloré y lo pasé mal, la situación me superó, hasta que recordé algo. Y qué bien me vino.

Recordé que había leído un texto sobre los celos, sobre una niña que estaba celosa de su nueva hermanita y a la que también la había poseído la papitis y el rechazo a su mamá, que obviamente como yo, tenía hijitis máxima.

Cuando mi hijo me decía que me fuera, yo le decía: me quedaré aquí, no os molestaré, solo quiero mirar cómo jugáis porque me gusta y porque os quiero. Y él aceptaba.

Mamá, ¿quieres jugar?.

¡Estoy (otra vez) embarazada!

Y no, no estoy saltando de alegría. Ya está, ya lo he dicho. Ya os imagino escandalizados leyendo esto, ¿cómo puede decir algo así?. Pues porque estoy agotada.

Obviamente es una noticia maravillosa, es algo que deseábamos mucho, es una noticia feliz. Me imagino viviendo otra vez este camino de cal y de arena, con más experiencia, más fuerte, más madre, más yo que nunca y esta vez acompañada del futuro hermano mayor y solo puedo sonreír. Muy grande.

Pero estoy agotada. La ola de calor me ha ganado la batalla y la ciática no deja de llamar a mi puerta, y no quiero abrir, además de las náuseas. Un embarazo totalmente diferente. ¿Pero qué creías que era estar embarazada?. A la mierda esas preguntas. No dejéis que nadie os las haga.

¿Me acompañáis de nuevo en esta aventura?. Por aquí hay alguien que se lo ha tomado muy muy bien.