Y no puedes pintar, ni respirar polvo, no cargues con nada, estás embarazada.
Cuando decidimos que queríamos tener otro hijo no habíamos pensado en eso y para que os lo imaginéis, darnos cuenta fue algo parecido al choque del Titanic con aquel puto iceberg.
Por suerte hemos contado con mucha ayuda (además de los paletas) para sacarlo todo adelante, pero una cosa os digo, en una reforma no hay plazos. Olvidaros de eso, cuando algo esté casi acabado, saldrá otra cosa. Siempre. De verdad.
Lo más importante de todo es que tengáis claras vuestras necesidades, que calculéis los gastos y comparéis precios y que participéis activamente en la obra. Aunque terminéis más que quemados.
Porque eso sí, trabajar duro tiene su recompensa.

Antes 
Antes 
Antes 
Después 
Después 
Después
Y lo que queda…

