El príncipe destronado

Hay que pensar en las consecuencias, siempre.

Así que si venís a visitarme cuando nazca el bebé o si nos encontramos por la calle paseando, comprando, en la puerta del cole, o si simplemente me conocéis, os invito a leer esto.

  1. El hermano mayor también se estará adaptando a la llegada del bebé, así que no le deis responsabilidades, tienes que cuidar mucho de tu hermanito, ¿os suena la frase, no?. No le deis responsabilidades, los papás nos encargaremos de implicarlo y de crear el vínculo.
  2. ¿Los regalos?. Siempre contando con el hermano mayor, de hecho no hay nada más cruel que dejarles con las manos vacías y observando un regalo que no va destinado a ellos. Unos simples lápices de colores seguro le arrancan una sonrisa y le hacen sentir igual de importante.
  3. Mejor no hablemos de los celos delante del hermano mayor, no sabe lo que son y no tiene por qué pensar en ello. Seguramente afloren por sí solos y los papás acabemos contándolo en el momento que veamos adecuado.
  4. Y claro, ni mucho ni poco. Si nos ponemos en plan, qué pesado el bebé, todo el rato está llorando, ¿no cariño?, pues tampoco. Para hacer sentir especial a alguien no debemos despreciar los sentimientos de otro.

No hay una forma ideal de manejar este tipo de situaciones, yo simplemente he leído, he pensado, he intentado sentirme como una hermana mayor, he escuchado, todo con amor.

Y no, no quiero que mi hijo sea un príncipe destronado.

A veces tengo miedo

De ese miedo tan doloroso que da vergüenza admitirlo. De que cuando nazca tu hermanito ya no me quieras como ahora, pero tengo que aceptar que ahora seremos 4 y que yo sólo soy tu madre aunque para mí tu seas el mundo.

Estar embarazada y seguirte el ritmo a veces me deja sin aliento. Lo sé, sé que para ti crecer tampoco es fácil y que en ocasiones tú también te sientes perdido pero yo estoy aquí hijo, estoy siempre, incluso cuando no me ves, incluso durmiendo sueño contigo.

Te veo crecer tan rápido que no sé si estoy preparada, no sé si estoy a la altura de cuidar de ti y a la vez de tu hermano y no perderme ni un solo segundo. Y no avisas cuando pasas a otra etapa y haces cosas nuevas y yo hago lo posible por seguirte pero a veces reconozco que me pierdo, a veces tú ganas. Y yo me escondo llorando en alguna esquina o a veces en tu pequeñín hombro mientras tú me dices que es bueno llorar.

Cariño, te quiero más de lo que puedo escribir con palabras y no hay nada que me ponga más triste que pensar en perderte, en alejarme de ti, de la manera que sea.

La amenaza de parto prematuro

Ya empiezo a asustarme.

El embarazo de Dan empezó a complicarse sobre la semana 28, o fue en esa semana en la que saltaron las alarmas.

En la ecografía de las 20 semanas estaba todo dentro de lo normal y como lo llevamos por la seguridad social no nos tocaba la siguiente hasta la semana 30. Sobre la semana 28 tenía visita con la matrona y cuando me midió la barriga nos dimos cuenta de que no había crecido nada desde la última vez. Y ahí saltaron las alarmas. Si no sabíais la importancia de la medición de la barriga, este post os lo explica muy bien.

Esta vez llevo un embarazo mucho más controlado, me hago una ecografía al mes y mi barriga crece por momentos, el bebé se mueve mucho más, y estoy tomando una aspirina diaria para mejorar mi circulación, pero el miedo a volver a vivir un CIR (crecimiento intrauterino retardado) me puede.

Os podéis imaginar las ganas que tengo de volver a hacerme una ecografía, ¿no?. La próxima es este martes.

El segundo embarazo no es como el primero

El rumor es cierto, no es lo mismo.

Para empezar, Dan ocupa la mayor parte de mi tiempo y me necesita lo mismo que cuando no estaba embarazada así que eso hace no esté tan pendiente de mí misma ni de mis síntomas.

A mis 20 semanas mi barriga ha crecido más que la primera vez y aunque ya no me pica, tengo esa sensación de que todo está moviéndose dentro de mí todo el tiempo, y no me refiero al bebé. A parte de que muero de dolor de espalda cada noche.

Cuando estaba embarazada de Dan estaba súper activa, recuerdo que me dió por caminar y caminar y no me cansaba, me sentía llena de energía. Ahora me siento agotada, desde que me levanto hasta que me acuesto.

Tengo miedo al parto, cosa que no ha existido en mí hasta ahora. Me horroriza el hecho de volver a tener una cesárea y el pensar que volverán a abrirme pues casi no puedo ni tocarme la cicatriz, es la parte más sensible de mí. Por otra parte deseo con todas mis fuerzas que mi parto sea natural y el saber que es probable que no pueda ser así me entristece bastante.

No estoy leyendo nada. Antes de nacer Dan me estudié tantos qué hacer si… y luego ninguno me sirvió de nada. Mi instinto y mi recién estrenado papel de madre me guiaron por el mejor camino, y estoy deseando volver a revivir esa etapa, ahora con más paciencia y más experiencia y por supuesto con el gran consejo que deberían darnos a todas las mamás primerizas grabado a fuego en mi cabeza: todo pasa.

Es cierto que en alguna ocasión me siento culpable por no demostrar la misma ilusión en algunas situaciones pero en cada patada de mi bebé vuelvo a sentir esa sensación de estar creando vida, esa sensación de milagro.

¿Niño o niña?

90% niña, ecografía 11 semanas.

Cuando una médico lo dice es porque está muy seguro, sino no dice nada.

Joder, por eso me encuentro tan mal, ¿ves cariño?. Ya te decía yo que este embarazo estaba siendo totalmente diferente, bueno, pues ya tenemos a la parejita. Ahora a ver cómo se lo contamos a Dan porque claro, él quería un hermanito, ¿esperamos a que nos lo confirmen y se lo decimos?. Sí, mejor sí.

¿Queréis saber lo que es?, ecografía 17 semanas. Sí, nos dijeron que era una niña, ¿no?, ¿ah no?. Vale cielo, ya, relájate, yo también estoy muy contenta.