El rumor es cierto, no es lo mismo.
Para empezar, Dan ocupa la mayor parte de mi tiempo y me necesita lo mismo que cuando no estaba embarazada así que eso hace no esté tan pendiente de mí misma ni de mis síntomas.
A mis 20 semanas mi barriga ha crecido más que la primera vez y aunque ya no me pica, tengo esa sensación de que todo está moviéndose dentro de mí todo el tiempo, y no me refiero al bebé. A parte de que muero de dolor de espalda cada noche.

20 semanas, 2015

20 semanas, 2019
Cuando estaba embarazada de Dan estaba súper activa, recuerdo que me dió por caminar y caminar y no me cansaba, me sentía llena de energía. Ahora me siento agotada, desde que me levanto hasta que me acuesto.
Tengo miedo al parto, cosa que no ha existido en mí hasta ahora. Me horroriza el hecho de volver a tener una cesárea y el pensar que volverán a abrirme pues casi no puedo ni tocarme la cicatriz, es la parte más sensible de mí. Por otra parte deseo con todas mis fuerzas que mi parto sea natural y el saber que es probable que no pueda ser así me entristece bastante.
No estoy leyendo nada. Antes de nacer Dan me estudié tantos qué hacer si… y luego ninguno me sirvió de nada. Mi instinto y mi recién estrenado papel de madre me guiaron por el mejor camino, y estoy deseando volver a revivir esa etapa, ahora con más paciencia y más experiencia y por supuesto con el gran consejo que deberían darnos a todas las mamás primerizas grabado a fuego en mi cabeza: todo pasa.
Es cierto que en alguna ocasión me siento culpable por no demostrar la misma ilusión en algunas situaciones pero en cada patada de mi bebé vuelvo a sentir esa sensación de estar creando vida, esa sensación de milagro.
